martes

Tricky - Juxtapose

Island Records - 1999



Desde su debut solista con Maxinquaye, Tricky ha fojado discos que son nuevas apuestas estéticas, vueltas de tuerca sobre su producción y giros inesperados. En Juxtapose esa apuesta se renueva para plasmar un sonido menos críptico y tan crítico, áspero y poderoso como de costumbre. Y para ello encontró un perfecto socio: DJ Muggs, productor de la mítica banda de hip-hop Cypress Hill. Pero la cosa se profundiza aún más con la ausencia (es decir, el silencio) de la voz femenina que lo acompañó hasta este disco: las precisas y preciosas interpretaciones de Martina. Y en la misma línea, acierta un pleno con la inlcusión de Kioka Williams quien, a pesar de su menor impacto medíatico, está a la altura interpretativa de las anteriores y posteriores invitadas de Tricky Alison Goldfrapp, P. J. Harvey, Alanis Morisette y Cindy Lauper. Si la yuxtaposición (a la que alude el nombre del álbum) es estar colocado en posición inmediata a nuevos colaboradores y talentos, también es el modo en que los minerales, capa sobre capa, crecen y se desarrollan a lo largo del tiempo. Ambas cosas están íntimamente relacionadas en este disco.


sábado

The Bamboos - Rawville

Tru Thougths - 2007


El segundo álbum de los autralianos comienza con una declaración de principios musical: The Bamboos Theme. En esos pocos minutos no solo plasman el sonido completo del devenir del disco sino que plantan bandera de su posición estética. Un sexteto musical que apela a voces invitadas para completar el panorama que exhiben con total solvencia y creatividad. Rawville es una sucesión de cortes a todo funk, con un rastro sonoro a los Beastie Boys de The In Sound of Way out! mezclado con otros aromas y sabores que se cuelan a lo largo de la escucha y con una impronta jazzera, que en otras bandas puede sonar como típica y previsible pero que aquí es amalgamada con una precisión y una potencia cuyo mayor logro sea, quizás, ser una síntesis en lugar de ser uno de los habituales rejuntes de la muchas veces imprecisa fusión.


k. d. lang - Hymns of the 49th Parallel

Nonesuch - 2004


Con más de una decena de discos editados, la canadiense k. d. lang vuelve a hacer uso de sus dotes vocales para forjar, en base a su tono oscuro y su registro límpido, un muy buen homenaje a la música de su pais. Pasea por su prodigiosa garganta temas de Neil Young, Joni Mitchell y Leonard Cohen (la gran delantera de la composicón de esa particular tierra bilingüe), y extiende el trabajo a composiciones de Jane Siberry, Bruce Cockburn y Ron Sexsmith. El menú se completa con la inclusión de un tema propio como para que el homenaje no quede sólo en un gran compilado de covers y para hacernos escuchar que la interpretación no es sólo decir y cantar sino un modo de refactorizar, de mezclar y dar de nuevo, de construir su propia obra incluyendo palabras y sonidos (en apariencia) ajenos.


martes

Nine Inch Nails - Pretty Hate Machine

TVT Records - 1989


La semilla de Pretty Hate Machine data de cuando Trent Reznor, líder y alma pater de NIN, trabajaba como portero en un estudio de grabación. Haber sido gestado en las llamadas "horas muertas", parece haber embebido a esas canciones de un halo de oscuridad, de lugar viciado, de desparpajo. A la potencia natural de las canciones y a la voz casi susurrada de Reznor se le suma el notable -sin ser notorio en el sentido divo del término- y eficaz trabajo de Flood (productor de U2, Smashing Pumpkins y Depeche Mode, colaborador de Cave, entre otras virtudes) que termina por redondear una muy interesante y poderosa máquina sonora. Escucharlo, más de 20 años después de su lanzamiento, es como dar con un mapa del tiempo en el cual descubrimos rastros de lo que iba a ser la música electrónica en su costado más oscuro.



Micah P. Hinson - The Baby and the Satellite

Sketchbook - 2005


Las grabaciones que Micah P. Hinson hizo con instrumentos prestados en algún momento de su vida, acuñaron las 8 canciones que componen The baby & the satellite, segundo disco editado por el norteamericano pero primero de todos en su concepción. Producto de una vida más que agitada que tuvo un punto de inflexión en su paso por la cárcel, condenado por falsificar las recetas que usaba en las farmacias para conseguir sus pastas, y con Johnny Cash como un faro a la distancia, el disco tiene un aire de folk carcelario y destilan una nostalgia que lo pone en un punto de comparación directa con Nick Cave y Tom Waits. Dueño de una voz que lo distingue por personalidad y potencia narrativa, construyó los coros del disco superponiendo, en los estudios, su propia voz, forjando una suerte de gospel íntimo y privado; apostó a un sonido más árido y lanzó al mundo un disco crudo, mínimo en muchos pasajes; una búsqueda que se parece más a un encuentro con sus propios modos de expresión.