martes

Yellowjackets - The spin

MCA Records - 1989


La existencia de Yellowjackets es producto de la casualidad y no tanto: la convocatoria como músicos sesionistas para un disco solista de Robben Ford, fue la arista del azar. La química musical -que terminó relegando al catalizador Ford a la categoría de músico invitado- fue el componente del encuentro, la coincidencia estética. The spin está considerado un álbum casi eléctrico, cercano al pop, pero que deja traslucir el ensamble que la banda logró haciendo base en el jazz. Es un disco de una complejidad comprensible, que acompaña, transporta y nos hace sacudir el pie. Música grata, sin excesos, sin derroche de virtuosismo y adornado con buen gusto, precisión, claridad estética y una solidez musical que lo hacen disfrutable de principio a fin. Que los integrantes hayan sido músicos de varios nombres que podrían conformar el Gran Seleccionado Contemporáneo, no hace más que dar una dimensión del respeto que sus pares -notorios y famosos- tienen por estos músicos de raza.


sábado

Peter Gabriel - So

Geffen Records - 1986


El gran disco que marcó un hito en la carrera solista de Peter Gabriel, 11 años después de abandonar Génesis, grupo que fundó en 1967. Mezcla de un pop a la vez clásico y fresco, con líneas sonoras de lo más oscuro de la producción del músico inglés. Una carta de presentación al gran público, un polimorfo sonoro que atrapa los pies, el corazón, el alma atormentada y cuyas Oscilaciones pueden graficarse como el pendular movimiento entre Sledge Hammer y We do what we're told, que es como decir entre lo bailable y lo experimental. El comienzo de la gira con la precisión de Stewart Copeland, las voces de Kate Bush, Youssou n'Dour y Laurie Anderson no hacen más que completar el soporte estético que hace de So un discazo.


lunes

David Gilmour - On an island

Sony - 2006


On an island es el punto más alto de un estilo: el que Gilmour dejó grabado a fuerza de buen gusto y fuego sagrado en la escucha de millones de seres humanos. Un estilo basado en la fuerza expresiva de la guitarra, en notas largas y melancólicas, en enloquecidos riffs a medio tiempo, en un el sonido claro, transparente, acuático. Pasajes que rozan lo oscuro y lo siniestro, melodías que se abren y nos muestran esta isla en el mar. Un mar que alternativamente mece y sacude. Y uno se deja llevar y aparece el sonido Gilmour, garantía de un viaje cómodo y tranquilo, sin mayores sobresaltos. On an island es el logro de ese hombre que se contempla en perspectiva de lo que ha sido para construir con más precisión lo que quiere ser. Otra forma de escuchar este disco es un vano intento de reducirlo a una comparación con lo que no reniega ser pero que tampoco pretende exhibir.


martes

Morcheeba - Fragments of Freedom

Sire Records - 2000


Surgidos a la sombra del movimiento de Bristol de fines de los 90, es en Fragments of Freedom donde el trío de los hermanos Godfrey y la vocalista Skye Edwards da en el tono justo de la banda. Disco de inflexión y encuentro, expone en su superficie sonora los rastros de los orígenes ligados a los lamentos del trip-hop y abre el paso a pinceladas pop bailables y a los sonidos sanguíneos y desgarrados del blues. De una calidad pareja y abrumadora, el disco tiene la chapa de candidato a ser uno de los clásicos del fin de siglo pasado. La música de Morcheeba es un amplio horizonte que puede contemplarse tan nuevo y tan distinto en cada track, como novedades produce el estado de ánimo de cada quien en un día distinto.



viernes

Dayna Kurtz - Postcards from Downtown

Munich Records - 2003


El primer disco de esta dama es como un salto en picada en el cuál Dayna Kurtz nos lleva montados en el sonido de su voz grandiosa; una montaña rusa, un laberinto de espejos. Entramos por la puerta de un cabaret francés y, de ahí en más, aparece un recorrido sinuoso; por una geografía musical que no excluye el jazz, el folk, el gospel; una puesta en escena que va desde lo resplandeciente hasta el oscuro del abismo. Como todo buen salto en picada, provoca sensaciones encontradas. Da vértigo, provoca placer, se torna molesto, acaricia, mece, hace temblar. Y como todo buen salto en picada tiene un final súbito, sorpresivo. Y uno se queda con ganas de más. Y trepa, trepa hasta el primer track para volver a saltar.